"Id, he aquí yo os envío como corderos en medio de lobos. No llevéis bolsa, ni alforja, ni calzado; y a nadie saludéis por el camino."

Lucas 10:3-4

Una de las experiencias más  gratificantes que he podido experimentar en mi vida es el poder servir a otras personas, pero aún más gratificante, es el saber que lo he hecho en nombre de aquel quien nos llamó a servir a otros, Jesús. Cuando ayudas a alguien en nombre de Jesús, estás siendo un ejemplo vivo de Él, mostrando su amor y cuidado por otros, impactando la vida de esas personas, siendo incluso un medio para que lleguen a los pies de Cristo. Tu que me lees, quizás sientes el deseo de poder servir a las demás personas y ser un instrumento del Señor. Quizás piensas que para poder lograrlo necesitas de grandes recursos o equipo de personas, pero leyendo Lucas 10:3, se da a entender que no necesitas de grandes recursos o equipo de personas para poder servir. De hecho, dice que no lleves ni bolsa, ni alforja ni calzado. Y es que para servir y alcanzar a aquellos que aún no han sido alcanzados, todo lo que se necesita es un corazón dispuesto. Yo creo en un Dios para el cual no hay imposibles, y si sientes en tu corazón ese deseo de poder servir en nombre de nuestro Señor, busca, que Él se encargará de abrir las puertas incluso en los lugares menos alcanzados. Como por ejemplo en el continente de África, donde actualmente hay más de 1,290 etnias no alcanzadas.

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